viernes, 19 de septiembre de 2014

LAS DOS VERTIENTES DE LA LECTURA.

  • En casi todo el mundo, la juventud preocupa por que los carriles ya no están trazados, porque el porvenir es inestable.
  • La proporción de lectores asiduos entre los jóvenes ha disminuido en los últimos veinte años.
  • Los jóvenes prefieren el cine o la televisión, que identifican con la modernidad, con loa velocidad, con la facilidad, a los libros.
  • Ciertos escritores también temen que, en medio del mundo ruidoso, ya nadie se acuerde de este territorio (los libros), de la intimidad que es la lectura, de esa libertad, de esa soledad.
  • Algunos añoran una lectura que ermita delimitar, moldear, dominar a los jóvenes.
  • El  debate sobre la lectura entre los jóvenes se reduce a una especie entre los antiguos y los modernos.
  • Se comprende que la lectura los ayude a construirse, a imaginar otros mundos posibles, a soñar, a encontrar un sentido, a encontrar movilidad en el tablero de la sociedad, a encontrar la distancia que le da sentido  de humor, y a pesar, en estos tiempos en que escasea el pensamiento.
  • La pluralidad de lo que está en juego con la lectura, haciendo hincapié en el papel de la lectura en la construcción de sí mismo, que es muy palpable durante la adolescencia y la juventud.
  • El libro es más importante que el audiovisual, en tanto que es una puerta abierta a la ensoñación, que permite elaborar un mundo propio, dar forma a la experiencia.

LAS DOS VERTIENTES DE LA LECTURA.

  • Todo lo que no estaba en el programa estaba prohibido.
  • Recuerden que la lectura tiene varios rostros, que está señalada, por un lado como el poder absoluto que se atribuye a la palabra escrita, y, por el otro, por la irreducible libertad del lector.
  • El manejo  del lenguaje escrito es un instrumento crucial para el poder.
  • La función primaria de la comunicación escrita es favorecer la sumisión. El empleo de la escritura con el objetivo de encontrar en ella satisfacciones intelectuales y estéticas, es un resultado secundario, y se reduce casi siempre aun medio para reforzar, justificar o disimular al otro.
  • Manejar el lenguaje escrito permite incrementar el prestigio de quien lo hace y su autoridad frente a sus semejantes. El aprendizaje de la lectura es muchas veces un ejercicio que sirve para inculcar temor, que sostiene el cuerpo y el espíritu.
  • Michel de Certeau escribía: “los lectores son viajeros, circulan sobre las tierras de otra gente, nómadas que cazan furtivamente en los campos que no han escrito”
  • La lectura se ha convertido en un gesto de afirmación de la singularidad. se ha vuelto un camino para irse de pinta.
  • Mediante los libros los poderes autoritarios han preferido difundir vídeos, fichas o, en últimas instancias, fragmentos escogidos, acompañados de su interpretación y con el menos “juego” posible en su contenido para el lector.
  • La escritura acumula, embodega, se resiste al tiempo mediante el establecimiento de un lugar y multiplica su producción al expansionismo de la reproducción.
  • La lectura se ha convertido en un gesto de afirmación de la singularidad. Se ha vuelto un camino para “irse de pinta”.

EL LECTOR “TRABAJADOR” POR SU LECTURA.

  • El lector se encontraba con palabras e imágenes a las que hacia significar otra cosa.
  • El lector no es, por lo tanto, pasivo: lleva a cabo un trabajo productivo, reescribe. Pero él a su vez es alterado: encuentra a algo que no esperaba, y nunca sabe hasta dónde puede ser llevado.
  • En la lectura hay algo, como expreso Anzieu, que es del orden del trabajo psíquico, en el sentido en que los psicoanalistas hablan de trabajo de sueño, de trabajo de duelo.
  • A través de la diversidad de los libros y de las historias, hay una diversidad de las cosas.
  • La biblioteca ideal es una biblioteca que hace soñar a los niños, que no les importe ideas o imágenes o historias, sino que les muestra posibilidades, alternativas.
  • “al final de una lectura, el mundo que se extrajo del libro sigue teniendo vida autónoma dentro de uno. La inversión sedentaria, gracias a la lectura.
  • Roland Barthes: “el lenguaje es una legislación”, “desde el momento en que es preferida, aunque sea en la más profunda intimidad del sujeto, la lengua se pone al servicio del poder”.
  • Leer le permite al lector, en ocasiones, descifrar su propia experiencia. Es el texto el que “lee” al lector, en cierto modo el que lo revela; es el texto el que sabe mucho de él, de las regiones de él que no sabía nombrar. Las palabras del texto constituyen al lector, lo sucinta.
  • “Los escritores ponen palabras en donde nos duele”.
  • Los escritores nos ayudan a ponerle un nombre a los estados de ánimo por los que pasamos. Gracias a sus historias, nosotros escribimos la nuestra, entre líneas.
  • Marguerite: la lectura es del orden de la oscuridad de la noche. Incluso cuando se lee en pleno día, al exterior, la noche se instala alrededor del libro.
  • Richard Ford: “al leer para mí, intentaba tal vez decirme “no lo sabemos todo. La vida tiene más sentido de lo que parece. Hay que prestar atención”.
  • Tal vez no haya nada peor que estar privado de las palabras para darle un sentido a lo que uno vive. Y nada peor que la humillación en el mundo actual, de quedarse fuera del mundo del lenguaje escrito.
  • Leer no aísla del mundo. Leer introduce en el mundo de forma diferente.

DE LADO DE LOS LECTORES

  • A fines del siglo VVIII, según los historiadores, tuvo lugar una de las revoluciones de la lectura, vinculada con la multiplicación de los libros y de los periódicos publicados, y con la disminución de los precios.
  • La “furia de la lectura, descrita como un peligro para el orden político, como un narcótico” que distrae de la verdadera ilustración, o como un desorden de la imaginación y de los sentidos.
  • La lectura compartida vuelve más fluidas las adhesiones, ya sean familiares o comunitarias, o políticas y religiosas.
  • La creencia antigua de que los libros muerden a quien los descifran.
  • Dostolevski: “yo soy uno y ellos son todos”.
  • Encontrar palabras que a uno  le muestren que en el fondo no hace más que compartir afectos, tensiones y angustias universales, aun cuando se declinen de forma muy diferente según hayamos nacido niña o niño, rico o pobre, en tal o cualquier rincón del mundo.
  • Lo que determina en gran medida la vida de los seres humanos es el peso de las palabras o el peso de su ausencia.
  • Para los jóvenes lo que está en juego en la lectura es múltiple. Y que ha u  terreno en el que, para ellos, el libro es más importante que lo audiovisual.
  • Leer es por lo tanto la oportunidad de darse un tiempo para si en forma clandestina o discreta, en el que imaginan otras formas de lo posible, en el que reafirman su espíritu crítico.
  • No hay que confundir deseo por necesidad, ni reducir el deseo a una  necesidad.
  • Creo que un escritor, o un bibliotecario, o un educador no encuentra a los jóvenes a partir de lo que imagina que son sus “necesidades” o sus expectativas, sino dejándose trabajar por su propio deseo, por su propio inconsciente, por el adolescente o por el niño que fue.

 MICHÉLE PETIT.

No hay comentarios:

Publicar un comentario